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Artritis reumatoide: origen y abordaje

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune cuya incidencia es mayor entre las mujeres. Se trata de una patología reumática, es decir, que afecta a las articulaciones y a todos los tejidos que las rodean. Los pacientes presentan inflamación y a menudo refieren dolor, hinchazón y rigidez.

De forma más frecuente afecta a las articulaciones de las manos y los pies y habitualmente se presenta de forma simétrica (por ejemplo, en ambas manos o ambos pies).

Esta situación, mantenida de forma prolongada, puede llegar a dañar también el cartílago.

Síntomas de la artritis reumatoide

  • Hinchazón de las articulaciones
  • Calor en la zona afectada y, en ocasiones, enrojecimiento
  • Limitación de los movimientos
  • Pérdida progresiva de fuerza
  • Reducción progresiva de la movilidad de la articulación

Estos síntomas articulares pueden acompañarse, además, de otros menos específicos:

  • Cansancio generalizado
  • Problemas digestivos
  • Bajones emocionales
  • Temperatura elevada

¿Cuál es el origen de esta enfermedad reumática?

En nuestra Unidad de Medicina Integrativa y Terapias Avanzadas de Vithas Internacional investigamos las causas de esta patología para establecer el origen de la misma. Al tratarse de una enfermedad autoinmune, puede existir una carga genética que predisponga al paciente a padecer esta enfermedad.  Sin embargo, serán una serie de factores externos los que activen dicha carga, desencadenando el proceso reumático.

En la mayoría de casos existen múltiples factores que, combinados entre sí, pueden influir en su aparición:

  • Intolerancias alimentarias
  • Procesos víricos crónicos: Epstein Barr, Citomegalovirus, Herpes simplex tipo 1, Varicela herpes zóster y Parvovirus B19
  • Procesos micóticos, como la infección por candida albicans a nivel intestinal, que ocasiona alteraciones del sistema inmunitario
  • Intoxicación por metales pesados
  • Estrés oxidativo
  • Infecciones bacterianas, como la Borrelia en la enfermedad de Lyme y la Chlamydia pneumoniae

¿Se puede curar la artritis reumatoide?

El punto de partida pasa por analizar las posibles causas que actúan como desencadenantes de la artritis. Si conocemos dichas causas podemos actuar sobre ellas.

De forma convencional se trata con un conjunto de fármacos inmunosupresores que han de administrarse durante toda la vida y pueden tener ciertos efectos secundarios, por ejemplo, los corticoides. El problema es que, al no tratar el origen, cada vez es más frecuente encontrar a pacientes que padecen a la vez 3 o 4 enfermedades autoinmunes.

Pero nuestro enfoque se basa en las técnicas y tratamientos de la Medicina Biológica, siempre personalizadas para cada paciente, con el objetivo de frenar la enfermedad. Entre ellos, destacamos:

  • Ozonoterapia
  • Mesoterapia
  • Terapia de inyección neurovegetativa
  • Hidroterapia de colon
  • Aféresis terapéutica
  • Hipertermia molecular
  • Inmunoterapia tolerogénica, para regular al sistema inmune
  • Medicina regenerativa, para regenerar las estructuras articulares dañadas

Aunque se trata de una enfermedad crónica, siguiendo este tipo de abordaje, siempre adaptado a cada caso concreto, hemos conseguido tener pacientes asintomáticos, sin necesidad de fármacos con muchos efectos secundarios e indeseables.

¿Se puede prevenir?

Sobre el factor genético asociado a la artritis reumatoide no podemos actuar (genética). Sí podemos actuar sobre la epigenética (la activación de estos genes por medio de los factores externos ya citados). Incluso, si hay antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes, podemos prevenir los factores externos que actúan como desencadenantes. Para ello nuestras recomendaciones son:

  • Seguir una alimentación natural y equilibrada, especialmente una dieta cetogénica, libre de azúcares refinados, comida industrial, gluten y lácteos animales
  • Evitar el tabaco, alcohol y estrés
  • Practicar ejercicio físico moderado para fortalecer los músculos y mantener activado el sistema inmune y los mecanismos de regeneración y auto-regulación
  • Aconsejamos el consumo de omega-3, calcio, vitamina D, cúrcuma liposomada y probióticos

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