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Cardiopatía isquémica: una enfermedad grave y crónica, también para un deportista

A raíz del infarto sufrido recientemente por el futbolista Iker Casillas surgen múltiples dudas sobre la posibilidad, o no, de que vuelva a jugar al fútbol de forma profesional.

Desde el punto de vista médico, salvo excepciones, puede resultar poco prudente retomar la competición profesional después de un episodio como éste. Así se establece en todas las guías de medicina deportiva. Si bien es cierto que la actividad física pautada formará parte del plan de recuperación a seguir en un futuro, no es lo mismo la exigencia a nivel profesional, que se considera incompatible con la propia enfermedad, con la medicación que el paciente tiene que tomar, con la actitud agonista que supone el deporte profesional y con el plano psicológico del deportista.

En cualquier caso, es importante aclarar que el tipo de deporte practicado es un elemento diferencial en este sentido. No es lo mismo el nivel físico exigido para un jugador de fútbol que para otro tipo de deportes, por ejemplo, tiro con arco, golf, etc. Es importante analizar cada caso de forma personalizada.

¿Qué es la cardiopatía isquémica?

Es la enfermedad ocasionada por la aterosclerosis de las arterias coronarias, encargadas de proporcionar sangre y oxígeno al músculo cardíaco (miocardio). Se produce cuando éstas se obstruyen, ya sea de forma parcial o completa, de modo que no llega un flujo sanguíneo adecuado a las necesidades del corazón.

Esto provoca angina de pecho en obstrucciones parciales, o la falta de oxígeno en la obstrucción total que supone un infarto de miocardio.

Un infarto es un cuadro de emergencia grave, que si no se atiende rápidamente puede comprometer siempre la vida de la persona. Es por ello que la atención inmediata es fundamental para aspirar a un buen pronóstico en el futuro cercano.

¿Qué es un cateterismo?

Para el diagnóstico y posible tratamiento de esta situación se realiza un cateterismo, que nos permitirá ver la localización de la obstrucción y recanalizar la arteria afectada. Consiste en introducir a través de la arteria un stent, que es una especie de muelle que se abre y dilata la zona ocluida.

El infarto tiene peor pronóstico en función de la arteria afectada y cuanto más tiempo lleve instaurado. De ello depende la cantidad de miocardio afectado.

¿Cómo es la recuperación?

La muerte a causa de un infarto de miocardio puede producirse por 3 motivos:

  • Por el dolor, el estrés neurogénico que produce en el momento.
  • Por las arritmias, que se producen en la fase aguda y a largo plazo.
  • Porque puede afectar a un gran número de células miocárdicas, de modo que el corazón deja de tener la capacidad contráctil que necesita en el momento y durante el resto de la vida del paciente, pudiendo producir insuficiencia cardiaca.

Algunas de estas manifestaciones pueden surgir de modo más tardío, de ahí la importancia de mantener un control regular del paciente, conocer la patología desencadenante, los factores de riesgo existentes y realizar las pruebas de esfuerzo de control.

Para su recuperación el paciente precisa de medicación, rehabilitación cardiaca y un cambio en los hábitos de vida, siempre bajo la supervisión de un cardiólogo.

¿Por qué se puede producir un infarto en personas jóvenes?

Aunque un infarto se puede producir en personas jóvenes, no es lo más habitual, de ahí la necesidad de investigar las causas que han podido desencadenarlo.

  • En primer lugar, los factores causantes: es necesario analizar la posibilidad de que exista una cierta anomalía congénita en las arterias coronarias.
  • Lo siguiente sería detectar los posibles factores facilitantes, es decir, las patologías que han podido favorecer la obstrucción de la arteria.
  • Por último, es necesario conocer los factores desencadenantes, aquellos que inician el proceso de infarto, por ejemplo, el estrés, factores vasoconstrictores, determinadas arritmias, anemia, factores ambientales.

De todas formas, esta situación no tiene por qué acabar con nuestra actividad deportiva. Todo lo contrario, los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio necesitan practicar actividad física correctamente programada después de la rehabilitación cardiaca para entrenar el miocardio que no haya sido afectado.

Se pueden practicar muchas actividades, pero no aquellas de alta intensidad o duración extrema y en las que exista un alto componente de contacto o lucha, tal y como establece la clasificación de Mitchel.

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