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¿Cómo saber si tus hijos tienen trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) afecta a entre un 3 y un 10% de los niños en edad escolar. Estas cifras lo convierten en el trastorno más diagnosticado actualmente en la infancia.

Es frecuente que los síntomas que lo caracterizan se manifiesten notablemente a partir de la entrada en el ámbito escolar.

¿Qué síntomas presentan los pacientes con TDAH?

Muchos padres pueden sospechar que sus hijos padecen este trastorno. En estos casos puede resultar útil que se planteen las siguientes preguntas:

  • ¿Su hijo es demasiado activo? ¿Se mueve todo el rato? ¿Le cuesta estar sentado?
  • ¿Es despistado? ¿Le cuesta concentrarse, por ejemplo, para hacer los deberes? ¿Es lento? ¿Se distrae? ¿Le cuesta empezar y acabar las tareas?
  • ¿Le cuesta organizarse y planificarse? ¿No controla el tiempo? ¿Hay que estar encima de él y repetirle las cosas?
  • ¿Es muy impulsivo? ¿Actúa sin pensar, no se controla, interrumpe o “mete la pata” a menudo?
  • ¿Le cuesta hacer amigos o respetar las normas?

¿Cómo proceder ante la sospecha de la existencia de TDAH?

En caso de respuesta afirmativa ante todas o algunas de las cuestiones planteadas anteriormente conviene consultar con un especialista (psicólogo u neuropsicólogo) que pueda realizar una evaluación y diagnóstico adecuados.

Los pasos a seguir son:

  • Realizar un conjunto de pruebas que analizan funciones cerebrales concretas. Esto permitirá obtener una evaluación neuropsicológica para conocer las fortalezas y debilidades del niño con el fin de poder elaborar un perfil cognitivo global y proponer el tratamiento más conveniente y eficaz en cada caso.
  • Será necesario confirmar el diagnóstico con especialistas en neuropediatría o psiquiatría infantil o juvenil. Las pruebas médicas realizadas permitirán descartar que el perfil cognitivo y conductual del niño no responda a otras patologías y confirmará el TDA-(H).
  • Valorar el tratamiento a seguir en cada caso particular: psicológico, farmacológico o ambos.

¿Cuál es el mejor tratamiento en caso de TDAH?

De forma general, numerosos estudios llevados a cabo evidencian que el tratamiento conjunto psicológico y farmacológico es la opción más eficaz.

Es necesario, por tanto, contar con un equipo multidisciplinar formado por diferentes profesionales que puedan ofrecer un enfoque multimodal.

Para optimizar el tratamiento se debe tener en cuenta los diferentes aspectos de la vida del niño, puesto que todos se ven afectados:

  • Cognitivos (atención-concentración, memoria, organización-planificación, autocontrol, etc.).
  • Conductuales (hiperactividad, impulsividad, respeto de normas…).
  • Educativos (dificultades de aprendizaje).
  • Socio-afectivos (relaciones sociales, autoestima, motivación…).

El objetivo del abordaje terapéutico es:

  • Mejorar los síntomas nucleares de inatención, impulsividad, hiperactividad, falta de organización o control del tiempo.
  • Reducir el impacto del trastorno a nivel familiar.
  • Evitar o compensar la aparición de problemas asociados: a nivel educativo y/o socio-emocional.
  • Adquirir competencias básicas para mejorar la calidad de vida del niño y de su familia.
  • Para elegir el tratamiento adecuado y más eficaz es fundamental dejarse orientar por los profesionales especializados. En algunos casos, especialmente cuando se trata de niños más pequeños, a veces se obtienen buenos resultados trabajando solo con los padres o profesores.

Dudas frecuente sobre el tratamiento farmacológico

En general el tratamiento farmacológico mejora la concentración y el autocontrol, disminuyendo los despistes, la fatiga, la lentitud y/o las “meteduras de patas” ocasionadas por los síntomas del TDAH. El tratamiento psicológico, también rehabilita dicha funciones y sobre todo aporta estrategias compensatorias, por eso es recomendable combinar ambos tratamientos.

La medicación suele generar gran preocupación entre los padres, por ello es importante aclarar algunos aspectos:

  • Se trata de un fármaco bien estudiado y en general muy eficaz y seguro. NO crea adicción.
  • El tratamiento farmacológico NO siempre es necesario, ni en todos los casos; de ahí la importancia del abordaje personalizado. En caso de precisar tratamiento farmacológico, no suele ser para toda la vida, sino para períodos puntuales según cada caso particular.
  • Aunque estos fármacos pueden tener efectos secundarios, actualmente se conocen y controlan muy bien y no suponen ningún peligro para la salud. Al contrario, su uso pone de manifiesto mejorías en el cerebro tras la toma prolongada.

 

 

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