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Diagnóstico y tratamiento de la intolerancia a la fructosa

¿Cómo se diagnostica la intolerancia a la fructosa?

Para el diagnóstico de malabsorción e intolerancia a fructosa se necesita un elevado nivel de sospecha. Es importante que incluyamos esta condición en el diagnóstico diferencial de las enfermedades digestivas que cursan con síntomas predominantes de dolor y distensión abdominal, en especial en aquellos casos en los que se además haya alteraciones del ritmo intestinal.

Se puede decir que se trata de un síndrome muy frecuente, pero que aún sigue siendo muy desconocido por pacientes y médicos, por lo que se piensa que está claramente infradiagnosticado.

  • El test de hidrógeno y metano espirado se puede considerar como la mejor prueba para el diagnóstico. Esta exploración es un test funcional que evalúa la presencia de malabsorción y la clínica asociada, permitiéndonos establecer el diagnóstico de intolerancia.
  • La prueba de curva de glucemia tras la administración de fructosa también puede ser útil, si bien es menos específica, más costosa y molesta para el paciente al requerir muestra de sangre antes de la sobrecarga y cada media hora durante las siguientes 2 o 3 horas.
  • La biopsia intestinal y el estudio genético de momento no tienen utilidad en el diagnóstico de este trastorno.

Cómo tratar la intolerancia a la fructosa

La malabsorción de la fructosa induce significativamente más síntomas en pacientes con Síndrome de Intestino Irritable (SII) que en sujetos sanos. En un estudio observacional entre un 40% y un 75% de los pacientes con SII mostraban mejoría en los síntomas tras restricción de la dieta de azúcares malabsorbidos como fructosa.

Cuando un azúcar se malabsorbe, la clínica digestiva típica es inespecífica, a menudo imitando el SII. Por tanto, deberíamos poner atención en descubrir los alimentos que ocasionan la clínica. Por ejemplo, la leche y los productos lácteos en la intolerancia a la lactosa, la fruta y caramelos en el caso de la de fructosa.

A la hora de seguir esta dieta hay que tener en cuenta que lo que más intolerancia genera es el exceso de fructosa de un alimento determinado y sobre todo su combinación con sorbitol, ya que estas son las dos condiciones más desfavorables para su absorción. Por tanto, es aconsejable balancear el consumo de fructosa con el de glucosa.

Las frutas que mayor intolerancia producen son:

  • Manzana
  • Pera
  • Ciruela
  • Cereza
  • Melocotón
  • Albaricoque.

También deben retirarse las frutas pasas y reducir el consumo de mermeladas, sobre todo las preparadas con fructosa, y la carne de membrillo. Los chocolates, productos de bollería, zumos comerciales, medicamentos en jarabes y chicles o gominolas suelen también tener contenido en fructosa.

En cualquier caso, la dieta debe ser individualizada y ajustarse siempre a las necesidades reales de cada paciente, siendo el objetivo fundamental mejorar la sintomatología con la menor restricción dietética posible. De lo contrario, podemos alterar sin motivo la calidad de vida del paciente, crearle incertidumbre sobre su enfermedad y generar problemas carenciales y nutricionales.

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