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El déficit de hierro disminuye el rendimiento en deportistas

La falta de hierro (ferropenia) es un trastorno incompatible con el mejor rendimiento físico y la causa más común de anemia en el mundo. Las mujeres son especialmente sensibles y frecuentemente se encuentran en una situación límite y crónica, causante de no pocos problemas que pueden agudizarse por otros motivos, como el sangrado oculto por abuso de AINES (antiinflamatorios no esteroideos), u otros problemas digestivos.

Entre los hombres no es tan frecuente y casi siempre se presenta en edades avanzadas, pero es un error pensar que la anemia por falta de hierro (ferropénica) es un problema de mujeres por su menstruación o embarazo.

Falta de hierro en deportistas

El hierro, unido a la protoporfirina III, forma un grupo “heme”. A su vez, cuatro de estos grupos se unen a la globina para formar la hemoglobina y en cada grupo heme hay una molécula de O2 (oxígeno), muy débilmente unida a los átomos de hierro. De ahí su fácil liberación en los tejidos. Así, cada hematíe transporta 4 moléculas de oxígeno.

Las consecuencias biológicas de la falta de hierro en el deportista son una clara disminución del rendimiento por déficit de aporte de O2 (oxígeno) y también disminución de la capacidad para eliminar el CO2 (dióxido de carbono), con la consiguiente limitación de la fase recuperativa.

La carencia de hierro altera la capacidad de trasporte de O2 de los hematíes y esta afecta a un buen número de procesos de importancia vital en el rendimiento deportivo. El primero de ellos es el transporte de O2 al músculo, pero también, por alteración de la función mitocondrial, responsable de la obtención de energía para la vida, sobrecarga cardíaca o alteraciones en el metabolismo proteico, enzimas y dinámica de algunos neurotransmisores.

Síntomas de anemia ferropénica

Aunque el cansancio es el síntoma fundamental de la anemia ferropénica, y es el más relatado por los deportistas, también pueden aparecer alteraciones cognitivas, déficits de concentración y otros, en formas más severas, como glositis (inflamación aguda o crónica de la lengua), disfagia (dificultad para tragar) o coiloniquia (malformación de las uñas).

Este tipo de anemia tiene una especial importancia en el deporte, habida cuenta de los altos consumos de O2 que requieren la mayoría de las actividades. De ahí que una correcta alimentación sea fundamental para asegurar el correcto aporte de hierro. Es esencial crear buenos hábitos de alimentación en los deportistas para que lo que ingerimos de forma natural sea aporte nutricional suficiente para nuestros requerimientos vitales, incluyendo los deportivos. Es mejor evitar los suplementos y alimentarse bien.

En consulta, los principales datos a valorar son la disminución del número de hematíes, con pequeño tamaño, del hematocrito y del hierro sérico. También se hace necesario el estudio de la dinámica férrica. En ocasiones pueden verse falsas anemias en el deporte por una dilución de hematíes en un volumen plasmático aumentado, algo común en el deportista.

Causas de la anemia ferropénica

La primera causa es una mala alimentación, más ahora con tantas dietas exentas de algunas carnes e incluso pescados. Esta se manifiesta más en el deportista por su más alto requerimiento.

Por otro lado, la pérdida de hierro en el deporte es más frecuente por las actividades de alto requerimiento, que crecen de manera ilimitada en la actualidad, con lesiones musculares asociadas.

Merece especial atención la ferropenia en el caso de la mujer deportista, hasta el punto de que podemos hablar del “síndrome de la mujer deportista” facilitado por la triada:

  1. Trastorno de la alimentación por criterios estéticos y/o deportivos, con baja capacidad de aporte de nutrientes para los requerimientos deportivos.
  2. Menstruación alterada con amenorrea,
  3. Osteoporosis.

Estas deportistas suelen tener IMC (índice de masa corporal) muy bajos, sin apenas grasa y todo en un ambiente metabólico de estrés. No se descartan alteraciones endocrinas del eje hipotálamo-hipofisario-glándulas suprarrenales-gónadas. La disminución de estrógenos lleva a la resorción ósea y la osteoporosis. Es un cuadro que el médico del deporte tiene que vigilar muy atentamente y que obliga a una visión física y psicológica en unión a endocrinos, psiquiatras y psicólogos.

Como hemos visto, no somos muy partidarios de la suplementación a ciegas del deportista, pero en este caso la vigilancia y el aporte, si fuera preciso, de hierro son fundamentales en el deportista, sobre todo en las mujeres. Por fortuna, en la actualidad son muchos los preparados que mejoran el aporte y la absorción en relación a una menor presentación de efectos secundarios.

El rendimiento es el objetivo primordial del deportista, pero más aún es que el deporte nos ayude a tener una mejor salud y no se convierta en un problema acorto o largo plazo para nuestro bienestar.

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