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¿Por qué se produce la intolerancia a la lactosa?

Hoy en día se habla mucho de las intolerancias alimentarias a la fructosa, al gluten, o a la lactosa. Esta última es una de las más frecuentes, de hecho, afecta hasta a un 75% de la población mundial y a 30 millones de norteamericanos. En España, según señalan diferentes estudios, se calcula que la afectación oscila entre el 20 y el 40% de la población.

¿Qué es la lactosa?

La lactosa es un azúcar que está presente en los productos lácteos y en una gran variedad de productos que se consumen a diario en forma de aditivo o conservante (lactosa oculta), dentífricos, vitaminas o medicamentos (20%).

Es un cuadro clínico que está infradiagnosticado, puesto que muchos afectados autogestionan su intolerancia sin acudir al médico. Por otro lado, los síntomas son inespecíficos, compartidos con otros cuadros, como el Síndrome del Intestino Irritable, que también es muy común.

Intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa no es una enfermedad, por lo que no podemos considerarla peligrosa. Lo que sí hace es condicionar el día a día, afectando a la calidad de vida de los afectados.

Es un trastorno que se produce cuando la concentración de lactasa en el intestino no es la adecuada. La lactasa es una enzima producida en el intestino delgado y es la responsable de que la lactosa se desdoble o hidrolice en sus dos componentes básicos:

  • glucosa
  • galactosa

Ambos son absorbidos por el intestino delgado. Si hay un déficit, la lactosa no puede ser absorbida. Esa lactosa no digerida pasará al intestino grueso y allí será descompuesta por bacterias, generando las sustancias de desecho Hidrógeno (H2), Anhídrido carbónico (CO2), Metano (CH4) y ácidos grasos de cadena corta que provocan todos sus síntomas: dolor abdominal, hinchazón, diarrea, flatulencia, náuseas, vómitos.

Los síntomas aparecen entre 15-30 minutos después de la toma de lactosa hasta las 2 horas, y desaparecen 3-6 horas después.

Tipos de intolerancia a la lactosa

Existen diferentes tipos de intolerancia:

  • Intolerancia congénita. Es un defecto genético y no se produce nada de la enzima lactasa. Afecta desde recién nacidos con síntomas desde los primeros días. Es incurable y muy rara.
  • Intolerancia primaria. En cualquier etapa de la vida puede haber una disminución progresiva de la enzima, es una disminución normal pues somos los únicos mamíferos que mantenemos la ingesta de leche después de la lactancia materna. Lo habitual es ir perdiendo la capacidad de producir la lactasa.
  • Intolerancia secundaria. Diversas causas que dañan la mucosa del intestino y hacen que no se produzca la enzima, como son el tratamiento intensivo con antibióticos, gastroenteritis, Enfermedad de Crohn, tratamiento de quimioterapia. Generalmente estas causas son temporales, reversibles y curables.

¿Cómo se diagnostica la intolerancia a la lactosa?

No conviene dejar de tomar leche por nuestra cuenta, por lo que es importante confirmar el diagnóstico, puesto que además los síntomas se pueden confundir con otras enfermedades. Existen diferentes métodos diagnósticos:

  • GEN. MCM6. Sangre o saliva.
  • Test de aliento: es el método más utilizado actualmente para el diagnóstico, con una sensibilidad y especificidad que ronda entre el 76-94% y el 77-96%.
  • Test sobrecarga lactosa.
  • Biopsia intestinal (Es invasiva, requiere endoscopia).
  • Test Gaxilosa

Tratamiento de la intolerancia a la lactosa

El tratamiento fundamental para no padecer los síntomas es evitar tomar lactosa en la dieta. Pero, por otro lado, conviene sustituir los nutrientes que aporta la leche, como el calcio, la Vitamina D, proteínas y riboflavina. Para ello se aconseja consumir productos ricos en estos nutrientes, como son las sardinas, el salmón, las gambas, las espinacas, y el brócoli. Conviene la exposición al sol, para que se forme la vitamina D.

Hay que educar para convivir con ello, por ejemplo, buscando productos con el etiquetado de “no lactosa”.

La ingesta de pequeñas cantidades de leche, queso curado, yogurt, sobre todo si se ingieren con otros alimentos y distribuidos a lo largo del día, puede ser una buena estrategia para mejorar la tolerancia a la lactosa. Cada persona debe aprender cuánto puede tomar.

Finalmente decir que hay comercializadas pastillas y cápsulas que lo que hacen es sustituir a la enzima que nos falta. Se recomiendan para un uso esporádico, como comer fuera de casa, cenas de negocios, celebraciones, en las que no podemos estar seguros de que los productos que vamos a ingerir no contengan lactosa. El efecto es momentáneo y, por tanto, hay que tomarlos con cada comida que hagamos, para así evitar los síntomas.

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