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Trastornos del sueño infantil más frecuentes

Las quejas sobre el sueño de los niños son muy frecuentes en consulta. El insomnio se define como la dificultad de iniciar o mantener el sueño y/o despertar precoz, con problemas durante el día como somnolencia, alteración del comportamiento o limitación de las actividades del día.

Sus consecuencias pueden variar:

  • Somnolencia diurna
  • Cefaleas
  • Problemas de comportamiento
  • Resultados escolares malos

El insomnio de los niños se divide en 3 grupos:

  • Comportamental
  • Psicofisiológico
  • De disruptores breves

Insomnio comportamental durante la infancia

El insomnio comportamental es el más frecuente durante la infancia temprana. Puede afectar a entre un 25 y un 40% de niños de entre 4 y 10 años. Durante la adolescencia la prevalencia es algo menor, en torno a un 11%, aunque entre niños que presentan otros problemas del neurodesarrollo o psiquiátricos el porcentaje aumenta.

Puede asociarse a:

  • Trastorno de asociación a conciliación: los niños solo se quedan dormidos cuando se dan ciertas condiciones que, con frecuencia, implican la presencia de los padres. En los despertares de la noche vuelven a ser necesarias. Suele desaparecer en torno a los 3 o 4 años.
  • Trastorno de establecimiento de límites: es muy frecuente en la edad preescolar. Se caracteriza por las protestas y resistencia de los niños a acostarse durante largos períodos.
  • Insomnio psicofisiológico: se caracteriza por la ansiedad al quedarse dormido debido a un estado de alerta excesivo en el momento de la conciliación. Estos niños presentan cogniciones disfuncionales, como el pensamiento de que son incapaces de dormir.

Trastornos más frecuentes en cada etapa

Desde los 6 meses hasta los 2 años son habituales trastornos como:

  • Pesadillas
  • Problemas para conciliar
  • Movimientos rítmicos, como los llamados “head banging”, “body rocking” y “body rolling”.
  • Despertares nocturnos

Durante la edad preescolar, entre los 3 y los 5 años:

  • Dificultad para conciliar
  • Pesadillas
  • Despertares nocturnos
  • Síndrome de apnea obstructiva del sueño
  • Trastornos del arousal, como sonambulismo y terrores nocturnos

Entre los 6 y los 12 años, la etapa correspondiente a la escuela primaria, en torno a un 20% de los niños presentan resistencia para ir a la cama y un 10% ansiedad y retraso en la conciliación. Los problemas más frecuentes son:

  • Terrores nocturnos
  • Sonambulismo
  • Bruxismo
  • Enuresis
  • Síndrome de apnea obstructiva del sueño
  • Síndrome de sueño insuficiente
  • Síndrome de piernas inquietas
  • Movimientos periódicos de las piernas durante el sueño

En la adolescencia son más habituales:

  • Síndrome de sueño insuficiente
  • Hábitos de sueño inadecuados
  • Insomnio
  • Síndrome de retraso de fase
  • Síndrome de apnea del sueño
  • Síndrome de piernas inquietas

Diagnóstico de los problemas de sueño infantil

Muchos de los trastornos del sueño en los niños pueden diagnosticarse en la propia consulta mediante una recogida de datos y una exploración clínica detallada.

En ocasiones serán necesarias otras pruebas complementarias. Entre ellas destaca el estudio polisomnográfico, de gran utilidad en los problemas respiratorios, los movimientos anormales y las parasomnias.

Existen otras pruebas específicas para entidades concretas, como es el caso del test de latencias múltiples de sueño para las sospechas de hipersomnias centrales, como la narcolepsia.

¿Cuántas horas debe dormir un niño?

El sueño es fundamental para el aprendizaje de los niños, los procesos de memoria, el rendimiento escolar y bienestar en general.

Las consecuencias que pueden producir los problemas de sueño no tratados incluyen disfunciones emocionales, comportamentales y cognitivas.

El número de horas de sueño y la forma en que duermen los niños varía mucho según la edad. También influyen las características propias de cada sujeto.

  • Neonatos: no existe una diferenciación entre el día y la noche. Un ciclo de sueño dura entre 40 y 50 minutos y solo tiene tres fases de sueño: sueño activo, sueño tranquilo y sueño indeterminado.
  • Cuando el bebé crece, la cantidad de sueño se reduce a 14 horas. Comienza la diferenciación entre el día y la noche al finalizar el primer mes.
  • En torno al tercer mes se establece el patrón diurno con un período de sueño nocturno largo, siestas más cortas durante el día y unas pocas horas de vigilia antes del sueño nocturno.
  • A los 9 meses el 70-80% de los niños duermen toda la noche y requieren dos siestas de 2 a 4 horas durante el día. Se desarrollan las 4 fases de sueño.
  • Entre los 3 y los 5 años es normal dormir entre 10 y 13 horas, contando con que se suele seguir haciendo una siesta.
  • Entre los 6 y los 12 años lo más frecuente es dormir entre 9 y 12 horas. Seguirá bajando la cantidad de horas al día hasta los 18 años, en los que el tiempo de sueño es muy similar a la vida adulta, aunque aún algo mayor.

Hábitos de higiene del sueño recomendados

  • Una buena noche de sueño comienza durante el día: es recomendable seguir una rutina diaria clara y nunca castigar al niño mandándole a la cama. La cama debe utilizarse para dormir, no para jugar. También es aconsejable evitar las comidas copiosas por la noche.
  • Es necesario prepararse bien para ir a la cama: calmar al niño cuando quede poco tiempo, indicarle cuál es la última actividad que va a hacer antes de prepararse para dormir, dar indicaciones claras.
  • Establecer rutinas para ir a la cama: usar la misma secuencia todos los días.
  • Contar con un entorno adecuado: una habitación oscura y templada (aproximadamente a 18°C es lo ideal). Puede usarse una luz muy tenue o entreabrir la puerta si el niño tiene miedo a la oscuridad. También es necesario retirar todo tipo de pantallas.
  • En caso de que el niño se despierte por la noche ambos progenitores han de usar la misma estrategia. No se aconseja acudir demasiado rápido cuando llame el niño ni tampoco esperar a que esté totalmente alterado. Hay que intentar mantener la calma, hablar lento y suave y mantener al niño en la habitación y, si se puede, en la cama.

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